miércoles, 1 de febrero de 2012

Gracias Manolo

Es lo único que pensé ayer. Gracias Manolo. Gracias por habernos devuelto la gana de soñar a los sportinguistas. Porque hoy me siento más sportinguista y agradecida que nunca. Gracias de verdad, Manolo.

Llegaste y enseguida nos acostumbramos a tus cosas, a tu forma de entender el fútbol que hicimos casi nuestra, y porque gracias a ti y a otros valientes, volvimos a codearnos con la élite. Porque yo tuve la gran suerte de ver aquel partido en El Molinón.


Porque llegamos a Primera de tu mano, emocionados, tres mil almas en Gijón disfrutamos de aquel 15 de junio, que debería ser fiesta local. Porque gracias a ti, el día 16 hubo muchos comercios y oficinas cerrados "por ascenso". Porque la ciudad volvió a estar en el mapa futbolístico 10 años después.


Gracias Manolo, porque llegamos a Primera a traspiés, pero la suerte del campeón nos hizo permanecer. Ocho partidos sin ganar, ocho jornadas perdidas, pero después, los jugadores y tú lograsteis mantener el equipo en la máxima categoría. Y nos permitisteis a los gijoneses volver a soñar, otro año más.



Y volvimos a estar con los grandes. Y empezamos a creernos que lo éramos, plantándole cara al majestuoso Madrid, jugándole de tú a tú al Barcelona. Pero tú y los tuyos hicisteis que nos lo creyéramos. Y nos emocionamos domingo tras domingo, viendo ganar al equipo.


Tus salidas a sala de prensa hacían que esperásemos a escucharte, aunque no hubiera otro motivo para ello. La mierda de Pilatos, la moto del hippy y el Canalla, se quedan como patrimonio sportinguista. Porque el Sporting eres tú, ese sentimiento de impotencia y de rabia, eso es el Sporting.



Gracias Manolo, es que solo tengo esas palabras. Gracias porque tu última gesta fue ayudar desde el banquillo a De Las Cuevas a marcar el gol que supuso una permanencia, una liga perdida y un record mundial batido.


Y te doy las gracias también por los nuevos talentos que descubriste, por apoyar la cantera, y por hacer jugadores que llevarán el nombre del Sporting por todo el mundo.

Te doy las gracias por ser como eres. Por haber demostrado que la vida, como el fútbol, es más que dinero, es personas y que como personas, debemos ser conscientes de quién nos apoya y nos ayuda, y que nuestra moral y nuestra ilusión están por encima de los demás.

Solo me quedan dos palabras más que decir. Bien alto. GRACIAS MANOLO.



2 comentarios:

  1. Comparto al 100% María. Yo también tuve la suerte de estar, al igual que en otros partidos de la temporada, aquél 15 de junio de 2008 en el Molinón. Llorando como hacía 5 meses que no lloraba, desde que en enero de ese mismo año se murió mi padre a los 56 años, siendo socio del Sporting en segunda, cuando más se necesitaba, y no pudo ver, al menos desde el Molinón, subir al equipo de su alma a primera. Yo le llevé a su último partido al Molinón en diciembre. Pero aquél 15 de junio estaba allí, gritando como todos, cantando como todos y dando apoyo a Quini, con quien coincidió en el hospital, operados prácticamente de lo mismo, pero que, nuestro Brujo, afortunadamente, ha podido superar.
    Preciado deja una huella imborrable en el sportinguismo, pero sobre todo en los corazones de una afición noble y leal. Sólo espero que los que han tomado esta decisión no tengan que arrepentirse. Preciado, un ejemplo de persona. Gracias infinitas por tanto.

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    1. Patricia, gracias por el comentario, me ha emocionado un montón. Mi respuesta, en el siguiente post.

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