lunes, 17 de septiembre de 2012

Amables, pero también no

Este fin de semana, por cosas de la vida, ejercí como dependienta en un mercadillo. Oye, por probar que no quede. La verdad, es que la respuesta fue masiva, y la mayoría de las personas que entraron (muchos, amigos y conocidos), súper amables, educados... Pero también hubo gente que no...

mercadillo

Yo, que no estoy acostumbrada a trabajar cara al público, me quedé fascinada con el experimento sociológico. La cantidad de personas que por allí pasaron, y las distintas formas de ser de cada uno.

Desde los que necesitaban una frase amable para entrar, a los que esa misma frase les tiraba para atrás. Desde los que te preguntaban todo, a los que preguntaban nada. Los que revolvían, y recogían lo que habían tirado, a los que pasan de todo y les da igual que después alguien tenga que comerse el marrón...

No creo que nos mangasen nada, aunque el inventario está incompleto... Pero a precios de uno, dos o tres euros, sería el colmo.

Bien, que distintas somos las personas, que diferentes los comportamientos. Puede ser que todos vivamos en la misma ciudad, en la misma zona y estemos en similar nivel adquisitivo. Pero qué distintos somos.

Dar los buenos días o las buenas tardes, saludar, despedirse, decir gracias, ser educado ¿tan difícil es? (Vuelvo a repetir, la mayoría lo hacían) ¿No está la sociedad tan perdida como pensamos?

Este fin de semana, desde mi puesto, me dio para pensar y mucho sobre la sociedad.


1 comentario:

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